I
Si buscas un final feliz pienso que no deberías leer mi historia, mi historia termina con mi muerte, pero si en verdad quieres saber el motivo de mi muerte y leer una historia con hechos reales esta historia es la indicada para ti.
Nací y crecí en un pueblito llamado Aspen situado en las montañas de Colorado en Estados Unidos, mi padre tomaba mucho, por este motivo nunca lo veía, sin embargo cuando yo lo veía era para recibir una paliza por no tener cerveza en el congelador, él muy cabrón nunca traía dinero a la casa se lo gastaba todo en su maldito vicio, por otro lado mi madre una mujer recta muy trabajadora, trabajaba por mi y aunque no lo quería aceptar trabajaba también por mi padre, mi infancia no fue buena, era un estudiante promedio, no me gustaba estudiar lo admito pero me esforzaba al máximo tratando de ser un buen estudiante para algún día sacar a mi madre de ese pueblo y llevarla por lo menos a Denver, el verdadero problema paso en mi juventud a mi madre le diagnosticaron cáncer ese día fue el peor día para mi puesto que abandone la universidad para ayudar a mi madre, lamento decir que no pude ayudar gran cosa pues no tenia estudios y después de dos meses mi madre falleció, mi padre llegaba más seguido a la casa, siempre llegaba con una mujer diferente el muy perro tenía ya el descaro de llevar a sus mujerzuelas pues mi madre ya estaba muerta, aunque siempre supe que antes de que ella muriera el ya las tenia, un día llego a la casa borracho me golpeo hasta dejarme inconsciente, desperté y lo halle muerto.
Junto a su lado se encontraba un cuchillo ensangrentado, aunque él estaba muerto, me alegro muchísimo el pensar que el carbón no me golpearía de nuevo, me quede mirándolo por más de una hora hasta que llego la policía la cual determino que yo era el culpable, no lo podía creer y aunque no lo creas me disgusto el hecho no poder estar completamente lucido para poder ver como el cabrón se retorcía gritando piedad antes de que muriera. Poco a poco en la cárcel comencé a recordar ese momento, ¿En realidad yo era el culpable?, no creía que yo pudiese matarlo pero no tenía ninguna prueba de lo contrario así que cuando el juez me pregunto lo que había pasado así respondí “No creo ser el culpable de la muerte de mi padre pero no tengo ninguna prueba de lo contrario lo que me consta es que se lo merecía me golpeaba y creo que ese día me quería matar así que solo me quise defender ahora si creen que ese hombre no me quería matar están equivocados, tras la muerte de mi madre a él yo solo le estorbaba (llorando) llegaba con una puta día tras día a mi casa tirando al caño el honor de madre, me golpeaba hasta dejarme inconsciente nunca recibí un como estas hijo ¡nunca!. Así que si merezco la muerte por matar a ese hijo de puta la tomare con gusto” esas fueron mis palabras exactamente espere una o quizá dos horas tras las rejas después de eso llego un policía diciendo que el jurado ya tenía su veredicto, para mi suerte dentro del jurado se encontraba un psicólogo que ayudo a determinar que tenía problemas mentales por lo que me había pasado en mi infancia también por ser menor de edad determinaron que me darían una pena por 10 años en un centro de salud mental situado al oeste de Colorado en este lugar empieza mi historia.
El camino fue largo no me dieron de comer en todo el transcurso, recorrimos cerca de 150 kilómetros en 2 horas, el lugar era muy apacible rodeado de montañas, la vista era preciosa se podía ver el reflejo del sol contra un lago que se encontraba cerca, también pude observar a un venado tomando agua del mismo, escuchaba a los pajarillos cantar y a otros talar, en ese momento baje del carro con las manos adormiladas pues contenían dos piezas de metal al igual que mis piernas, a pesar de eso yo me encontraba relajado en todo momento, un guardia cocho con mucha fuerza su pie contra mi costilla, por lo cual me quede tirado por varios minutos pues no podía respirar, el mismo tomo de cuello y paro del mismo no podía respirar y el hijo de perra solo sonreía el aire volvió a mi sonreí y estrelle mi cara contra la suya, jajaja me reí pues le quebré la nariz, el infeliz se retorcía en el suelo diciendo “Mi nariz me la has quebrado hijo de puta” yo solo me reía, en ese momento el otro guardia me sujeto y me llevo dentro del centro.
--Aquí te sentirás muy bien— me dijo un médico, este es el tono en que todos los médicos nos trataban éramos para ellos solo escoria. Pase la primer semana solo mirando por la ventana tratando de comprender porque mi vida tomo ese rumbo, pensando como cada día marca una página que si esta es marcada mal repercutirá en el futuro, pasaban los días sin ningún cambio la monotonía rodeaba mi vida, cada día era levantarme a las 8 de la mañana desayunar, después me dirigía a la ventana para quedarme allí por 5 horas mirando tan solo las nubes al concluir las 5 horas me dirigía a comer como a eso de la 1:30 de la tarde para después salir al patio y solo mirar hacia el cielo y así acabar mi día cenando a las 8 de la noche y dirigirme a dormir de esta manera paso un año.
Al concluir el año yo contando con tan solo 17 años de edad un médico me dijo – Hijo es momento de que empieces tu rehabilitación— yo en ese momento solo le seguí, caminamos por lo menos 5 habitaciones al noroeste del centro el cual por yo ser como soy nunca recorrí, llegamos hasta una habitación, esta habitación tenia la puerta diferente a todas las demás, ingrese a la misma en ella se encontraban 13 personas 12 de ellas eran pacientes y la otra era un medico, con migo eran 14 personas, esta habitación contaba con un espejo, sus paredes no contaban con un solo color sino que tenía impregnado un paisaje que era muy parecido al primero que observe cuando llegue al centro.
En esa habitación todos hablamos de lo que nos había pasado porque habías llegado aquí y el médico nos dijo que es lo que esperaba de nosotros al concluir, yo quizá por ser muy metódico analicé toda la habitación sin duda el espejo era una ventana para vernos pero quien estaría atrás de ella, bueno regresando a lo que me dijo el médico solo buscaba que yo supiera quién era en realidad y que comprendiera bien mi futuro además de tratar de olvidar aquel momento en que mi padre estaba muerto frente a mí, aunque trataba de ver lo que se escondía detrás de aquel espejo no pude observar nada.
Cuando se termino la reunión, me sentí liberado puesto que era la primera vez que podía caminar por cualquier lugar que yo quería, visualice todo el centro era pequeño pero recordaba que cuando llegue al mismo era por lo menos el doble de lo que ahora era tal vez en ese año que pase sentado reflexionando o así lo dicen los médicos pudo pasar algo, recorrí los 3 pisos que contenía el centro contando el mismo con 54 habitaciones todas iguales excepto aquella en donde nos juntamos los pacientes me intrigo el hecho de que la misma estuviera tallada a mano con un “pony” en el centro no le di importancia puesto que no me importo grave error.
Al terminar de recorrer aquel centro me dirigí hacia el comedor pues tenía un poco de hambre, en el mismo se encontraba un muchacho más o menos de mi edad el cual me dijo –Hola— yo respondí de la misma manera, una gran conversación pensé, se dirigió a mí –Oye no puedes comer nada de lo que se encuentra en ese refrigerador es de los médicos y si lo tomas se molestaran—demonios un mirón se encontraba en la habitación sin duda si tomaba algo él se lo contaría a los médicos por lo cual cerré el refrigerador, -- bueno vale tío – en ese momento recordaba aquellas películas extranjeras en las cuales siempre acababa muerto algún tipo, lo mire de frente y me dispuse a salir de aquella habitación pero antes de que pudiera poner un paso afuera – Mi nombre es Monaghan – di la media vuelta
– El mío es… no quieres saber
-- Yo sé quién eres tu nombre es muy conocido eres el chico que mato a su padre y ni siquiera se dio cuenta tu nombre es Matt Crawford
-- Muy interesante sabes mi nombre y tú porque estás aquí
--Pues algunos dicen que por lo mismo que tu pero yo sé recuerdo todo y otros dicen que no debería de estar aquí ya que no presento nada de locura-- lo mire extraño y decidí irme de ese lugar, no cabía duda que en este centro se encontraban persona muy extrañas.
Debido a que ahora estaba en rehabilitación mi habitación fue cambiada, al fin ya no estaría en esa habitación que parecía que contenía nubes en todo su interior, la cual me agradaba un poco pero me aliviaba el hecho de que por las noches no durmiera abrasado a mi cuerpo, la habitación que me fue otorgada era la habitación número 54, era algo raro, creo que me enviaron al final del centro aunque me alegraba un poco estar solo – Monaghan, no me dijeron que tendría compañero de cuarto por dios—
---Ni modo compañero bienvenido a mi humilde morada jajaja-- se notaba un poco sarcástico, decidí que eso no impediría que yo me sintiera a gusto en aquella habitación y me instale en la cama baja de la litera me senté y visualice que la habitación era completamente de un solo color, en ese momento llego a mi mente aquella habitación que contenía un paisaje pensé que quizá era diferente por el hecho de que nos juntaban en ese lugar para hablar de nuestros problemas ya deberíamos de estar cómodos aunque no creo que el hecho de que nos juntaran en esa habitación la hacía especial.
Decidí dejar de pensar en eso y recostarme en la cama en ese momento sonó el timbre pues era la hora de cenar ese día fue muy agotador al igual que liberador, me dirigí hacia el comedor y me tope con un chico agradable su nombre era Dylan Raymond, charlamos por un largo rato el me conto que el centro estaba divido en 3 partes, la parte uno era donde se encontraban las personas que no podían hablar muy bien, la otra parte era la de alto riesgo en la cual estaba cuando llegue y la tercer parte que era donde estaba actualmente donde las personas eran “normales” pero que cumplían una condena por parte del estado, aunque si recordaban su pasado se volvían un poco maniáticos por este hecho nos juntaban en aquella habitación para poco a poco irlo superando, también me conto como algunos corrían la voz de que existía una cuarta parte aunque nadie la había podido ver, este era otro misterio de aquel centro de salud mental, termine mi comida y me dirigí hacia mi habitación, trate de dormir aunque Monaghan se la paso roncando toda la noche debido a esto no me pude dormir bien.
La mañana siguiente: -- Monaghan, te la pases roncando toda la noche y no me dejaste dormir-- ---Perdón no me tome las pastillas, me levante muy rápido de comer y no las pude ver lo siento te prometo que si no les dices a los médicos no vuelve a pasar—
--Más te vale quedas advertido
--Ok— era un tipo raro pero simpático por eso no se lo conté a los médicos, ese día todo transcurrió serenamente hasta que un medico paso corriendo por mi habitación, salí e intente seguirlo pero dando la vuelta al final del pasillo me detuvo la pared, era muy extraño que no me topara con el médico en el transcurso del camino sin duda algo raro estaba sucediendo.
Conforme pasaba el tiempo ese extraño suceso crecía en mi cabeza, no podía dejar de pensar en que tal vez la historia de Dylan era verdadera, tal vez existía una cuarta parte en el centro todo quedaba perfecto en esa historia, el porqué el centro era el doble de grande a mi llegada de lo que era actualmente aunque no tenía ninguna prueba de ello por esta razón comencé a acercarme más a Dylan para conversar de esto al fin lo pude ver, -- Dylan—
--Mande
--Como estas
--Muy bien creo, pero porque preguntas
--Nada mas quería platicar con tigo ya que nadie me habla por el hecho de que creen que puedo hacerles daño, solamente tú y Monaghan me dirigen la palabra y eso porque Monaghan es mi compañero de cuarto
--Pensé que no por ser tú no tendrías compañero de cuarto
--La verdad yo también pensé eso pero aun así tengo un compañero de cuarto
--Y como te va con él o como te trata
--jaja pues yo lo trato bien, aunque se la pasa roncando todo el tiempo
--Pero no hay pastillas para que eso no ocurra
--Si pero él no se las tomo jajaja
--Vale, pero tienes que decirle que se las tome
Así seguimos conversando por un largo rato creo que estaba cumpliendo mi objetivo al chico le empezaba a caer bien, todo ese día la pasamos conversando me conto que el tenia una novia antes de llegar al centro la cual sin duda buscaría al acabar su rehabilitación.
Al día siguiente volvió a pasar un medico corriendo hacia aquel corredor el cual no conducía a nada, definitivo algo estaba pasando en ese lugar decidí empezar a planear un plan para conseguir saber hacia donde los médicos se dirigían, cuando me dirigía a desayunar pensaba en un plan pero no se me pudo ocurrir absolutamente nada todos mis planes terminaban en que me descubrirían, sin duda no quería regresar a la segunda parte del centro en la cual ya había estado.
Solo seguí platicando con Dylan para poder